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Con los apoyos necesarios, una persona con trastorno del espectro autista (TEA) puede aprender y formarse. También puede trabajar. El TEA no debe ser motivo de exclusión educativa, laboral o social, sino que la sociedad tiene que ser lo suficientemente flexible como para adaptarse a todos los perfiles de las personas que la componen, en un trabajo colectivo, que nos implica a todos.
Bajo esta premisa se celebra este 2 de abril el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que este año lleva por lema 'Puedo Aprender. Puedo Trabajar'. «Se trata de hacer ver a la sociedad que una persona con autismo, con apoyos, puede aprender a lo largo de toda su vida y también trabajar», apunta Javier Arnáiz, director técnico de Autismo Burgos. Las personas con TEA son el coletivo con mayor tasa de paro y, ahora con la pandemia, se han vuelto más vulnerables.
«La situación ahora no es la ideal», admite Arnáiz, y de hecho se han paralizado programas e iniciativas de inclusión laboral, a la espera de que el contexto económico y sanitario mejora. Las personas con autismo tienen competencias buenas, pueden tener cabida perfectamente en el mercado laboral, lo se necesita una adaptación del puesto de trabajo y voluntad de contratación, por ese motivo hay que insistir en la concienciación.
La campaña del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo incluye, como en años anteriores, la propuesta de hacer 'un gesto por el autismo'. En esta ocasión se trata de escoger una herramienta o util de trabajo o estudio y sacarse una foto con él, luego colgarla en las redes y usar las etiquetas #DíaMundialAutismo #PuedoAprender#PuedoTrabajar.
También se han diseñado unos recortables, que se pueden descargar en las diferentes web de las asociaciones, provinciales, regionales y nacionales, y utilizar para la instantánea.
Un año más, edificios públicos y monumentos del país se teñirán de azul, el color emblemático de las personas con TEA. En Burgos se vovlerán azul el Ayuntamiento de la capital y el Centro Comercial Camino de la Plata. También la Iglesia de Santa María de Aranda y el Ayuntamiento y la Torre del Corregimiento.
Y en Medina de Pomar han echado la casa por la ventana pues serán cinco los edificios que se iluminen: el Ayuntamiento, el Alcázar de los Condestables, la Casa de Cultura, la parroque de Santa Cruz y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Se completa la lista con el Ayuntamiento de Miranda.
Antes de la covid-19, «se había avanzado, pero poco», reconoce el director técnico de Autismo Burgos, pero ese avance se ha estancado ahora. Eso sí, en la asociación burgalesa siguen con su centro especial de empleo, Voltéate, que está funcionado muy bien. Arrancó en plena pandemia y, aunque la inserción laboral está paralizada, se siguen poniendo las bases para que, cuando se supere la crisis, se rompan esas estadísticas que hablan de que el 90% de las personas con TEA están en paro.
Igualmente, la campaña del Día Mundial de este 2021 pone el foco en otro de los ámbitos prioritarios para el colectivo, sobre todo tras la polémica suscitada por la Ley Celaá. En Autismo Burgos tienen muy claro que su «lucha está en que cada niño reciba los apoyos que necesita», sin entrar a valorar modelos, formatos ni mucho menos controversias de índole más política que técnica o educativa.
Se trata de garantizar que los niños que pueden estudiar en el sistema ordinario lo hagan con todos los apoyos necesarios, y que los que requieren de una educación especial dispongan de la misma. Javier Arnaiz reconoce que hay niños para los que la escuela ordinaria es «un entorno muy agresivo o estresante», así que necesita recursos educativos especiales, ya sea dentro de un modelo ordinario o en un centro distinto.
Pero la mayor parte de los niños con TEA estudian en el sistema ordinario, porque pueden hacerlo, aunque para asegurar una integración educativa tiene que adaptarse el propio modelo y los profesores tienen que tener mucha formación. «El hecho de meter a un niño en un cole ordinario no implica que esté incluido», recuerda Arnaiz, tienen que darse esas otras condiciones para que exista una verdadera intregración. Es más, uno de los problemas a los que se enfrentan es el acoso escolar, al que son más vulnerables.
Así las cosas, la clave está en la flexibilidad del sistema educativo, que debería plantear tantas opciones como necesidades requieran los alumnos. Algunos puden integrarse con apoyos en el sistema ordinario, otros necesitan de una atención mucho más especializada, pero que debe estar adaptada a los tiempos. En todos los casos, un modelo que les permita avanzar, formarse y ser lo más autónomos posible, como cualquier otro chico.
Y en Burgos, afortunadamente, tienen el modelo ideal, aunque siempre caben mejoras. Con «la cooperación absoluta de la Dirección Provincial de Educación» se da respuesta a las necesidades de todas las familias, analizando caso por caso. Hay un centro específico, aulas estables y niños integrados en centros ordinarios. Es un modelo a exportar, fruto del trabajo realizado por Autismo Burgos y Educación, que permite tener muchos recursos pese a no ser una gran ciudad.
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