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Huerta de Rey es un pueblo de la provincia de Burgos con unos 880 vecinos que se había quedado sin farmacia. Desde julio de 2023 llevaba cerrada hasta que Carlos Rol, un extremeño de 29 años, la reabrió el 10 de marzo.
Hace unos meses, este mismo medio publicaba que las farmacias rurales se habían convertido en un servicio esencial en riesgo de desaparecer en el medio rural burgalés. Un servicio que ha estado ausente ocho meses en este pueblo y que sus vecinos han echado mucho de menos. «Para estos vecinos suponía un gran trastorno y preocupación», reconoce el nuevo farmacéutico.
Este joven extremeño de Don Benito (Badajoz) ha optado por el medio rural burgalés para regentar su primera farmacia. Vive en el pueblo y reconoce que el cambio ha sido positivo. Carlos ha llegado a un pueblo que había perdido un servicio sanitario y esencial, por lo que aprecia esa alegría y tranquilidad en los vecinos.
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«Todo el mundo está muy contento con volver a disfrutar de este servicio. Las sensaciones son muy positivas y a ellos les ha ayudado mucho. Hay mucha gente aquí que no tiene coche o gente mayor que ya no puede conducir, para ellos desplazarse es difícil y las medicinas son esenciales. Tener este servicio de nuevo ha venido muy bien», explica el nuevo farmacéutico.
La farmacia de Huerta de Rey llevaba cerrada desde julio de 2023. La persona titular falleció y los herederos no habían conseguido venderla hasta ahora. Huerta de Rey cuenta con unos 880 vecinos, pero hay que tener en cuenta que esta farmacia afecta y da servicio a toda la comarca, es decir, una docena más de pueblos habían perdido el servicio. «Además, Huerta de Rey tiene el único centro de salud de la zona que está funcionando 24 horas», señala Carlos.
El 10 de marzo Carlos Rol abrió su primera farmacia y Huerta de Rey recuperó la suya. Él es de Don Benito, pero vivía en Madrid desde hacía cuatro años. «Tener una farmacia en España es muy difícil, piden mucho dinero, algo complicado para una persona que está empezando en el mercado laboral», explica.
Carlos trabajaba como visitador farmacéutico. Fue una clienta suya con la que tenía buena relación la que le habló de la oportunidad de coger esta farmacia. «Ella estaba interesada, pero no le encajaba, tenía otra farmacia en Madrid. Me lo comentó porque creía que sería una buena oportunidad para mí», explica. Así que Carlos habló con el Colegio de Farmacéuticos de Burgos y desde ahí le pusieron en contacto con los herederos de la anterior propietaria de la farmacia. «Había interés por parte de más gente, pero, al final, me la quedé yo».
La vivienda para alquilar o comprar para entrar a vivir en el medio rural es un problema que dificulta el asentamiento de población, sobre todo joven. En este caso, la farmacia venía con la casa. Carlos ha adquirido el local de la farmacia con su licencia y también la vivienda. «No sé si será mi primera y única farmacia. De momento, estoy muy contento, por ahora mi idea es que sea así», reconoce.
Para él el cambio de Madrid a Huerta ha sido «muy positivo». «Soy de Don Benito, que es un pueblo muy grande, pero mi padre es de un pueblo pequeño de Cáceres, Madrid me gusta para el ocio, no para vivir. Trabajaba con coche y era muy agobiante. Al final, uno es de donde se cría, de donde está su infancia y lo que respira», confiesa.
El recibimiento de la gente, además, ha sido muy positivo. Les ha devuelto un servicio esencial y es que, Carlos, se describe también como «muy social». «Estoy deseando que sea para largo, estoy muy contento», añade.
Pese a ello, Carlos es realista. Los comienzos son duros y este año no tendrá vacaciones, los días libres también se reducen, ya que está él solo al cargo de la farmacia. «He tenido muchos gastos y necesito avanzar yo solo. Cuando vea que puedo respirar, que estoy más tranquilo y, en función de la demanda, sí me planteo contratar a alguien para tener más tiempo para mí y ayudarme aquí», explica.
Así, Huerta de Rey vuelve a gozar de la seguridad y tranquilidad que da tener este servicio sanitario, tener a una persona con conocimientos en medicina en el pueblo para una urgencia. «Es un servicio que, claramente, el pueblo necesitaba. Por las mañanas tengo mucha demanda. También me han comentado que desde mayo hasta bien avanzado septiembre o incluso octubre aumenta mucho la población», apunta.
Y es que este es un servicio continúo. Su horario es de 9.30 a 14 y de 17 a 20 horas de lunes a viernes. Los sábados también abre de 10.30 a 13 horas. 40 horas semanales, lo que marcha la ley. También está de guardia cada dos semanas.
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