Borrar
Las diez noticias imprescindibles de Burgos este viernes 4 de abril
Una alquimista en su laboratorio. Grabado del Museo de Farmacia de Burgos. JCR
El laboratorio secreto del alquimista de la Catedral
Burgos misteriosa

El laboratorio secreto del alquimista de la Catedral

Durante muchos años, en el siglo XV, existió un enorme laboratorio de alquimia en la Catedral de Burgos que estuvo amparado por el obispo Luis de Acuña. Estaba situado en el sobreclaustro del templo. Documentos guardaros en el Archivo de la Catedral lo atestiguan. Un secreto más del templo. Una curiosidad ocultada por considerarse la alquimia como cosa del diablo. Al frente de todo estaba el alquimista de Burgos, Francisco Artacho. Su misma tarea tuvo Fray Isidoro de Saracha, en Silos

Viernes, 2 de diciembre 2022, 07:27

Un secreto más de la Catedral; algo que permaneció oculto en la época porque la práctica alquímica no era bien vista por la jerarquía de la Iglesia. O igual sí lo era. Estaba ubicado en el sobreclaustro de la seo. Un lugar misterioso y escondido, en unas dependencias anejas a los aposentos del obispo. Estamos a mediados del siglo XV.

El arte alquímico busca transmutar metales inferiores, generalmente plomo, en oro y plata. Etimológicamente viene del árabe 'al', el, y el griego 'chemia', mezcla de líquidos; es la búsqueda de la piedra filosofal.

La alquimia y el templo tienen un fin común, un sentido único: ser crisol, una –la alquimia— de cuerpos; otro –el templo— de almas. La alquimia para los primeros alquímicos era un concepto filosófico de la materia. Un reducto de locos, visionarios y genios. El templo y su estructura, también tenía un concepto sublime.

La alquimia es la ciencia de los cambios, de la transmutación; de las transformaciones. Y lo es del elixir de la vida, aquella sustancia que permitiría alcanzar la inmortalidad. A través de misteriosos y secretos ritos, el alquimista convierte en su crisol los metales no nobles en metales nobles. Hoy la física nuclear permite la transmutación de elementos. ¿Pero entonces? Los alquímicos eran unos adelantados de la historia; unos sabios.

Apunte del Archivo de la Catedral con el reconocimiento de las dependenciasdel sobreclaustro. JCR

Por eso para la Iglesia la alquimia era cosa de Satanás. Y sin embargo esa ciencia alcanzó en Burgos un desarrollo impensable, a pesar de que los guardianes de la fe la consideraban cosa diabólica. Y para colmo, estaba en el centro de la fe de la ciudad; en la Catedral. Una ciencia que tuvo poco desarrollo en el sur de Europa por el rechazo de la Iglesia; por el contrario, en los países protestantes sí se experimentó mucho.

En España, Madrid fue un foco importante, tanto o más que Burgos, con Carlos I y Felipe II. Ambos monarcas se preocuparon por contratar investigadores que entendieran de metales para hacer una nueva medicina. El Escorial se convirtió en un gran laboratorio alquímico.

Volvemos al sobre claustro de la Catedral. En ese lugar se agolpaban diversas celdas y habitaciones de los maestros de capilla; de algunos cargos anejos y la servidumbre del templo; incluso una mazmorra. Al lado de ellos, el laboratorio de alquimia de la Catedral. Varios de los documentos del Archivo lo ubican en la parte superior de las capillas del Corpus Christi y de Santa Catalina, en lo que fue sala capitular.

Documento del Archivo

El Archivo de la Catedral tiene documentada su existencia. El historiador y trabajador de la Catedral de Burgos José Antonio Gárate lo certifica.

Así dice el documento de 1484: «Declaración de Pedro Gómez de Valladolid, vecino de Burgos, sobre que el obispo Luis de Acuña, utilizaba las cámaras situadas sobre elclaustro nuevo de esta iglesia, a las que se accedía desde el pontido, y que en dichas cámaras estuvo un alquimista llamado Artacho en el año de 1484. Que se podía llegar desde el pontido a la sobreclaustra, por donde dicho obispo llegaba a una tribuna situada sobre un arco en la capilla mayor de esta iglesia, también se accedía al sobreclaustro por el husillo de San Cristóbal, y por el husillo situado junto a la sepultura del arcediano de Burgos; y que él mismo, siendo obrero de la iglesia, tuvo llave del husillo de la sacristía y el del arcediano». Ese era el lugar exacto de la ubicación.

Francisco Artacho

En ese lugar en el sobre claustro se montó un enorme laboratorio de alquimia donde trabajaba una decena de alquimistas buscando la piedra filosofal. Al frente de todo ese laboratorio estaba el capellán Francisco Artacho, el alquimista de Burgos. En la defensa de este espacio tan singular, la figura de otro extraño y retorcido personaje, el obispo Luis Vázquez de Acuña y Osorio.

Redomas quebradas, decenas de crisoles y alambiques, algún infiernillo y mucha magia oculta se desperdigaban por una enorme sala secreta. En aquel lugar se respiraba misterio. Y es que más que sus alquimistas, el obispo era un ser tenebroso, de difícil definición y más aún posición política.

Gárate, describe momentos camaleónicos de este peculiar personaje que lo mismo ordenaba a unos infelices disparar flechas desde la Catedral a la reina Isabel I, como le procuraba descanso a la reina para que escuchara la misa plácidamente desde una de las terrazas del triforio del cimborrio.

El historiador descubre todas estas historias y otras muchas de la mano de la obra 'Pontido y otras dependencias de la Catedral de Burgos', del profesor de la Universidad de Burgos Rafael Pampliega Que la existencia del laboratorio era obra y beneficio de Acuña parece que no existe duda alguna. Como también parece que el Santo Oficio sabía que existía este laboratorio. Pero estaba avalado por Acuña y su peso político debía ser superior a cualquier acto mágico.

Entrado ya el siglo XVI, y ya con Acuña muerto, quizá por el miedo a la Inquisición, el Cabildo hizo desmantelar el laboratorio… Lo que no pudo quedarse en los libros y tratados de alquimia, quedó en las paredes de la Catedral. En los sobre claustros de la Catedral hoy solo queda el Archivo de la Catedral que además de legajos y libros, guarda muchos secretos que aún nadie ha sacado a la luz.

Así visto, la Catedral de Burgos no es más que un crisol en la conjunción de la cruz latina, en el crucero del templo gótico. Es el vaso en el que verter las sustancias innobles -nuestra propia miseria- en elementos preciosos -penetrados por la luz y el espíritu de Dios- bajo el cimborrio, en el que llega la transformación del hombre.

El secreto de Silos

El monasterio de Santo Domingo de Silos y otros de la provincia y del resto de aquella Castilla que iba a conquistar el mundo son lugares de alquimia. En este lugar mágico se construyó en 1705 una botica que fabricara ungüentos y pócimas para curar a monjes y seglares enfermos. Para surtir ese laboratorio se empezaron a plantar los remedios en un jardín botánico con esas plantas medicinales.

El boticario de Silos más relevante fue el fraile Isidoro de Saracha, que fue el verdadero impulsor del laboratorio alquímico; era un erudito y no sólo se limitaba a la botánica y a extraer los principios activos de las plantas para curar. También hacía magia; practicaba la alquimia. Material del convento lo atestigua.

Silos no era ajeno a las nuevas ciencias, más allá de la alquimia, todos los conventos tienen un elixir mágico, una fórmula única que, transformada en licor medicinal, es fuente de juventud, dicen quienes lo ha probado.

La botica de Silos tenía cuatro zonas. Por un lado la zona de trabajo del monje. El laboratorio; un despacho o dependencia aneja para atender a los enfermos, la biblioteca y el almacén en que se guardaban las plantas, aceites y ungüentos.

Laboratorio de San Juan

Es un espacio del monasterio que se puede visitar, tanto la botica, como la biblioteca; penetrar en el supone un viaje en el tiempo, como también lo es adentrarse en el museo de farmacia que alberga el Arco de Santa María. En pequeño, muy pequeño, podemos contemplar un reducido laboratorio alquímico, en el mismo centro de la ciudad de Burgos. Era la botica del antiguo Monasterio de San Juan y tiene grandes tesoros que descubrir para desvelar los secretos que guardaba aquella vieja farmacia en la que también se desarrollaron experimentos de alquimia.

Tres elementos, la Tría Prima, son necesarios para la práctica de la alquimia. Azufre, mercurio y sal. Dicen las leyendas que el alquimista era capaz de transformar en oro todo lo que tocaba. Y esa metáfora está presente en el templo. Newton, Paracelso, Bacon, Goethe… fueron genios que coquetearon con la alquimia. Y

Fotograma del experimento realizado por Saint Germain en RTVE, enDirectísimo, en 1975. BC

Alquimista en un programa de televisión

El 6 de diciembre de 1975, en el programa Directísimo del RTVE, conducido por elmítico José María Íñigo –con una audiencia de más de 14 millones de espectadores— se produjo la transmutación; el milagro.

Un hombre, que se hacía llamar Richard Chanfray, de 36 años de edad, francés, estuvo en el programa y se presentó como el heredero del conde de Saint Germain, un enigmático personaje del siglo XVIII al que se consideraba un mago alquimista que guardó con celo el secreto de la eterna juventud. Un hombre que se codeó con las altas esferas de los gobiernos de Europa.

José María Íñigo, antes de que Chanfray –o Saint Germain— iniciara su ritual le preguntó: «¿Puede usted convertir un metal innoble como el plomo en oro?» y él contestó «sí», y añadió «yo no soy la reencarnación del conde de Sant Germain». Y ante la pregunta de Íñigo, ¿Cómo lo hace?, abrió su maletín y mostró su crisol y un frasco, el de la piedra filosofal.

Aseguraba que gracias a otro enigmático personaje, Fulcanelli –autor de 'El Misterio de las catedrales'— obtuvo el secreto de la piedra filosofal. Un líquido dentro de un frasco que Chanfray nunca reveló de qué estaba compuesto porque era «el depositario de parte secreto» y no conocía toda la composición. Sólo Fulcanelli lo sabía. Quizá el secreto esté en la fachada de Santa María de la Catedral donde está representada la Tría Prima.

Empezó el experimento con la presencia de dos joyeros expertos capaces de comprobar la pureza de los metales; y dos doctores en Químicas. Verificaron que el metal que se introdujo en el crisol era plomo. Íñigo participó en la preparación del experimento e incluso depositó el metal innoble en el crisol junto con el líquido milagroso. Antes de eso, los joyeros y químicos pidieron que se pesara el plomo depositado.

Pesado el metal, depositado en el crisol, se pasó a calentar durante 4 minutos. Tras tomar el calor suficiente, Íñigo hundió en agua el crisol para reducir la temperatura. Esperó a que se enfriase; abrió el crisol y depositó el material de su interior sobre la mesa. «Ustedes dirán qué es lo que ven», dijo. De ahí salió una pieza dorada que los joyeros y los químicos certificaron, tras varias pruebas, que era oro. Había la misma cantidad de oro que de plomo. La transmutación existió. Los más escépticos no certificaron la validez de experimento por la escasez del material.

Sin embargo, la prueba de la piedra de toque, realizada por un doctor en química, certificó que era oro macizo. Y la prueba de disolución en agua recia, que es el disolvente ácido del oro, demostró que se trataba de un metal noble, sin ninguna duda.

José María Íñigo, uno de los mejores y más cultos periodistas de la historia de la información en España, lo hizo con sus manos y el alquimista Saint Germain aplicó el milagro. Este hombre fallecía el 21 de julio de 1983, en un pueblo cerca de Saint Tropez. Chanfray y su amante Paula Loos se suicidaron respirando los gases del tubo de escape de su coche.

En este enlace de RTVE se puede ver el experimento que se desarrolló en directo en un plató de televisión. La primera vez que los españoles, recién salidos de la dictadura pudieron ver un milagro en televisión: https://www.rtve.es/play/videos/directisimo/06-12-1975/4792723/

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para registrados.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

burgosconecta El laboratorio secreto del alquimista de la Catedral

logo

Debido a un error no hemos podido dar de alta tu suscripción.

Por favor, ponte en contacto con Atención al Cliente.

logo

¡Bienvenido a BURGOSCONECTA!

logo

Tu suscripción con Google se ha realizado correctamente, pero ya tenías otra suscripción activa en BURGOSCONECTA.

Déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo para analizar tu caso

logo

¡Tu suscripción con Google se ha realizado correctamente!

La compra se ha asociado al siguiente email