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Era previsible que Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, hiciera referencia a algún acontecimiento histórico de España en su intervención en el Congreso, pues siempre lo hace cuando se dirige a los parlamentos. Zelensky escogió el bombardeo de Guernica, ocurrido en abril de 1937. «Imagínense ahora a la gente de Europa viviendo en desvanes para salvarse. Estamos en abril de 2022, pero parece que estamos en abril de 1937, cuando todo el mundo se enteró del bombardeo de Guernica».
El 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil española, aviones de la Legión Cóndor del ejército del III Reich bombardearon durante horas la villa de Guernica, causando la muerte de cientos de personas. El ataque dejó la villa reducida a escombros. Guernica quedó completamente destruida. Cientos de personas murieron en una lluvia de bombas, metralla y fuego. Este fue el primer ataque aéreo indiscriminado contra una ciudad y su población civil de la Guerra Civil española. Guernica se convirtió en símbolo de los horrores de la guerra y se plasmó en el cuadro de Pablo Picasso.
Son numerosos los vestigios y las fotografías, muchas se pueden ver en el Archivo Municipal de Burgos, que recuerdan el paso y asentamiento de la Legión Cóndor en Burgos. Fue desde el aeródromo de Villafría, en Burgos, desde donde partieron algunos de los aviones que esa tarde de abril de 1937 destrozaría Guernica y las vidas de sus habitantes. Pero el vínculo de Burgos con esta tragedia va más allá de este despegue fatídico.
Wolfram Von Richthofen, jefe del Estado Mayor alemán enviado por Hitler para apoyar a Franco, y Juan Vigón, coronel español, se reunieron en Burgos con un comandante de la fuerza aérea italiana y otros cargos militares del bando sublevado. En ese encuentro se fijó Guernica como objetivo del bombardeo y la tarde del 26 de abril de 1937 como fecha. Así se puede leer en el libro 'El día en que murió Gernica', publicado en 1975 por Gordon Thoman y Max Morgan Witss. En la obra recopilan estos datos, algunos sacados del diario del propio Von Richthofen.
Ya el 25 de abril sonaba por los transistores de los vascos un anuncio premonitorio. El mensaje era de Radio Salamanca: «Vascos, rendíos ahora y salvaréis vuestras vidas. Si resistís, hallaréis una muerte segura».
Los primeros vuelos de reconocimiento fotografiaron el objetivo por la mañana del 26 de abril, para conocer la posición de las tropas republicanas. Hicieron también un pronóstico meteorológico de cara a la tarde. El día era óptimo para los vuelos, con cielos despejados y sin vientos. Mientras tanto, en la base alemana de Vitoria y en la de Burgos aprovecharon la mañana para preparar los aviones. Ese diario de Von Richthofen revelaba una reunión, esta fuera ya de Burgos, en la que se analizaban esas fotografías tomadas por la mañana. Tras el encuentro, anunció que el ataque estaba en marcha. La orden se telegrafió a Burgos.
Las cifras del contingente empleado en el bombardeo de Guernica varían en función de las fuentes consultadas. En 'El día en que murió Guernica' se puede leer que en los campos de aviación de Burgos y Vitoria había dispuestos unos 43 bombarderos y cazas que transportaban unos 50.000 kilos de bombas.
A las 15.30 horas sonaron por primera vez las sirenas ante la presencia de un avión solitario que voló a baja altura sobre Guernica. Pero este avión de reconocimiento no disparó ni lanzó ninguna bomba. Fue poco después, sobre las 16.20 horas, cuando un bombardero de la Legión Cóndor arrojó la primera carga en el centro de Guernica. Las primeras explosiones se produjeron junto al puente de Rentería y en la estación de trenes.
Parte de la población se escondió en los refugios, pero cuando creyeron que el bombardeo había terminado, salieron para ayudar a los heridos y hacer balance de daños. Pero a la primera ola de bombas se sumaron otras continuas lanzadas por los aviones que partieron desde Burgos: tres Savoia SA-79, tres Heinkel He-111 de la Aviación Legionaria italiana y 18 Junker Ju-52 de la Legión Cóndor atacaron.
Así, el 26 de abril de 1937 despegaban desde el aeródromo de Villafría los Junker Ju-52 de la Legión Cóndor que arrasaron Guernica. El ataque se produjo en varias oleadas y duró unas tres horas y media. Tras las primeras oleadas aparecieron tres bombarderos más que partieron desde Burgos y dejaron caer su carga explosiva hasta las 17 horas. Una escuadra de aviones más ligeros, con órdenes de ametrallar a la población, tomó el relevo y su acción se desarrolló durante media hora. Comenzó después una cuarta fase basada en el bombardeo pesado durante media hora y finalizó el ataque con otro bombardeo ligero combinado con fuego de metralla.
Con el apoyo aéreo de Italia y de la Legión Cóndor, la campaña del norte del bando sublevado durante la Guerra Civil fue de bombardeos continuados. Antes de Guernica, a finales de marzo de 1937, Durango (Vizcaya) también sufrió una lluvia de bombas. Cuando fracasaron los intentos de capturar Madrid, tras las batallas del Jarama y de Guadalajara, Franco decidió volcarse en el Frente Norte. Por ello concentró a la Legión Cóndor y a contingentes italianos en Vitoria y Burgos. Allí reunieron a 110 aviones en marzo y otros 42 estaban dispuestos en Logroño y Soria.
Von Richthofen justificó el ataque a Guernica por considerar esta villa como un nudo de comunicaciones clave en la defensa de Bilbao. Militarmente el objetivo era cortar las carreteras destruyendo el puente de Rentería. Después del bombardeo, prolongado durante horas, el puente resultó intacto.
El impacto internacional del ataque hizo que desde la prensa afín a los rebeldes, al bando sublevado, culpase al bando republicano de la destrucción de Guernica. Al igual que ocurre con la masacre de Bucha, en Ucrania, el régimen franquista intentó reescribir la historia mediante una campaña de propaganda en medios afines. El periodista George Steer, corresponsal en la Guerra Civil española, y otro compañero contaban en sus crónicas que habían recogido tres bombas, las tres alemanas y fechadas en 1936.
Igualmente, acabada la II Guerra Mundial, el propio Herman Goering, general del ejército nazi, declaró en el juicio de Núremberg que la Guerra Civil española supuso la oportunidad de probar la eficacia de su fuerza aérea.
La Legión Cóndor vivió cómodamente en Burgos. Con motivo de la toma de Madrid, hay fotografías de la banda de la Legión Cóndor en un concierto en el paseo del Espolón. Cerca de la capital burgalesa, en la peña Cervera, entre Lerma y Santo Domingo de Silos, podemos encontrar, por ejemplo, un monolito dedicado a los pilotos de la Legión Cóndor que se estrellaron en esta peña, cerca del pueblo de Tejada en enero de 1938. Allí sigue el monolito en honor de los pilotos nazis y hasta él exaltantes del nazismo y el franquismo acuden, en ocasiones, a homenajearlos.
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