Es totalmente «anacrónico» tener tráfico rodado a través de un arco medieval. Máxime cuando ese tráfico está generando daños en la estructura del propio arco. Así lo entiende el equipo de Gobierno municipal, que ha decidido retomar la idea de cerrar al tráfico el arco ... de San Martñin que ya se ha puesto sobre la mesa en varias ocasiones durante los últimos años.
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De hecho, tiempo atrás ya se llegó a diseñar inicialmente un proyecto que abordaba la intervención conjunta en San Martín y en el Solar del Cid, situado a escasos metros, amén de algunas actuaciones menores sobre alguna parte cercana de la muralla. Ahora, sin embargo, la idea es distinta.
«Entendemos que la intervención en San Martín y la puesta en valor del Solar del Cid son dos proyectos diferentes, con diferentes puntos de partida y diferentes objetivos», según explica el concejal de Fomento, Daniel Garabito. Por eso, se ha pedido a los técnicos municipales que, tomando como referencia lo ya planificado, se diseñe un proyecto centrado de manera exclusiva sobre el propio arco.
Un proyecto que, en principio, no debería generar muchas complicaciones. Al menos en la parte de la obra civil. «Estaríamos hablando de una peatonalización» a imagen y semejanza de las desarrolladas durante las últimas décadas en otros espacios del centro histórico, es decir, diseñada como 'viario de coexistencia' que permitiera el tránsito puntual de algún tipo de vehículo.
El proyecto, no obstante, sí que tiene un gran condicionante. Un condicionante enorme. Y es que, la eliminación del paso por el arco obligaría a modificar el viario de la zona y cambiar sustancialmente la dirección de los flujos circulatorios. Vamos, que la reorganización del tráfico supondría un enorme quebradero de cabeza, más incluso que el generado en otros procesos de peatonalización similares.
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El propio Garabito reconoce que «las opciones son pocas» e incómodas de acometer, pero «la alternativa no puede ser pasar por debajo de un arco medieval» que además tiene problemas estructurales. Así pues, la opción pasaría, en todo caso, por reconducir el tráfico a través de las calles Santa Águeda, Barrantes y Los Cubos, aunque sea necesario intervenir de manera puntual en alguno de los tramos para acondicionar dichas vías.
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Gabriel de la Iglesia
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En todo caso, será el proyecto el que determine el alcance de la actuación. De momento, atendiendo al coste-oportunidad, desde el equipo de Gobierno se entiende que este es el momento adecuado para afrontarlo. De hecho, en más de un momento ya ha salido a relucir la palabra 'urgente' a la vista del estado actual de conservación del arco. Así, el objetivo del Ejecutivo pasa por licitar el proyecto en 2021 o, como mucho, 2022. Su cuantía y duración dependerán de «muchos factores, pero «no sería una obra de gran envergadura», por lo que en unos meses debería estar concluida.
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Esta actuación, en todo caso, está vinculada de manera indirecta con el Plan Director que el Consistorio tiene previsto elaborar para poner en valor las antiguas murallas de la ciudad, aunque se ha planteado de manera independiente. No en vano, desde el equipo de Gobierno se entiende que el cierre al tráfico del arco es más necesario que la intervención en el conjunto de los lienzos de la muralla.
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