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Burgos: La muerte perinatal, el duelo invisible
Burgos

La muerte perinatal, el duelo invisible

María Jesús Jiménez, de 'Psicología Latidos', acompaña desde Miranda de Ebro a las parejas que sufren este tipo de pérdidas y ayuda a elaborar un duelo sano

Ruth Rodero

Burgos

Lunes, 1 de noviembre 2021, 14:26

Hay pérdidas que asolan y aíslan, poco comprendidas por la sociedad que, en ocasiones, no permite a los padres llorar el duelo por el hijo fallecido. Son los casos de las muertes gestacional, perinatal y neonatal, cuyo día mundial de la concienciación tuvo ocasión este pasado 15 de octubre. Este tipo de pérdidas son aquellas que suceden entre la semana 28 de gestación y los siete primeros días de vida del bebé, aunque hay expertos que abogan por extender este periodo desde la concepción hasta el final del primer año de vida. De incluirse estas, por lo tanto, también incluirían los abortos espontáneos o embarazos ectópicos.

Con todo, cada situación es diversa y todas ellas igual de dolorosas para los padres que las viven. María Jesús Jiménez Fernández es psicóloga en Miranda de Ebro y en 2008 estaba embarazada de Alma y Paulo, pero algo no funcionó y sus corazones dejaron de latir en la semana once de embarazo. Esta experiencia, y el posterior nacimiento de su hija Valeria, le hizo interesarse por la psicología perinatal, por cómo ayudar a otras familias que pasan por duelos por pérdidas gestacionales y perinatales.

«Parece que a las pérdidas tempranas no se les da valor; ni siquiera los propios médicos o ginecólogos lo hacen, y el amor no se puede medir en semanas. No solo pierdes un hijo o una hija; pierdes muchos sueños, ilusiones, proyectos que has empezado a formar, y eso provoca también mucho dolor. A veces dicen que es peor perder al bebé en el último momento, pero no es peor ni mejor: es igual de doloroso que te ocurra esto», puntualiza María Jesús. Sin embargo, la sociedad asume estas pérdidas tempranas como algo casi normal y relega el dolor a un rincón, mientras que las pérdidas de bebés a término parecen ser un tema tabú. Esos niños que se convierten en invisibles, porque parece que lo que no se ve no existe.

«A veces dicen que es peor perder al bebé en el último momento, pero no es peor ni mejor: es igual de doloroso»

«Es importante saber el lugar que ocupamos en la familia. Si antes de nacer yo mis padres han tenido bebés que no han podido llegar al mundo, yo necesito saber si he sido la primera, la segunda o la quinta. Por jerarquía; por saber el mapa de la familia», considera la psicóloga, para quien hay que visibilizar que estas situaciones ocurren, existen. Por eso insiste en «nombrarlas». «Reconocer que estás triste o enfadada son fases del duelo que hay que validar para poder transitarlas, porque no hay otra forma de sanar y pedir ayudar cuando no se puede resolver por sí mismo. No siempre es necesario pedir un acompañamiento psicológico, pero a veces sí», explica María Jesús.

Los hospitales son una pieza fundamental en este proceso de duelo, pues en ellos se inicia con la pérdida del bebe. Existen protocolos de actuación que deben aplicarse cuando ocurre una muerte gestacional o perinatal y por suerte cada vez más hospitales tienen estos protocolos. «No se trata ni más ni menos que de ser humanos. Hay que tener delicadeza con esa mamá, con esa pareja. Son muy poquitas cosas las que hacen falta para que esas personas se sientan bien atendidas en ese momento tan duro: empatía y tacto», afirma la psicóloga, que reconoce la recomendación de ver al bebé, tomarlo en brazos o incluso hacerse fotos con él. Aunque pueda parecer morboso o quizás tétrico, ayuda a los papás a vivir el duelo de una manera más real. «Es recomendable, porque se sabe que ayuda a abordar el duelo de forma saludable, pero no siempre la mamá, la pareja o la familia están concienciadas, porque existe un tabú con la muerte. Creo que eso es antiguo, pero siento que es positivo a la hora de aceptar e integrar esa muerte en la familia», analiza María Jesús.

Los psicólogo recomiendan ver al bebé fallecido, tomarlo en brazos o incluso hacerse fotos con él.

En algunos sitios, si la muerte se da en el último trimestre de embarazo, se prepara «la caja de recuerdos». En ella se guarda todo lo que se tiene del bebé: la huella del pie, un mechón de pelo, una fotografía... «Son símbolos que nos ayudan a aceptar e integrar, a darse cuenta de que el hijo ha sido verdad y a poder llorar su muerte de forma natural sin que piense nadie que estamos locas», incide la psicóloga.

Y tras el duelo, llega la nueva oportunidad, el nuevo embarazo, aunque lo que debieran ser nueve meses de experiencias agradables y de disfrutar con el crecimiento de una nueva vida se convierte, en algunas ocasiones, en un proceso complicado. En su acompañamiento trabaja María Jesús, mitigando esos miedos y escuchando sus necesidades. «No es fácil. Yo siempre les recomiendo un duelo sano antes de tener otro hijo, aunque a veces no se puede. He acompañado a mujeres embarazadas de su segundo hijo y trabajando en el duelo de la muerte del primero. Hay que ir separando las emociones del embarazo y las que corresponden al duelo. Es muy importante el acompañamiento, poder expresar lo que te ocurre. Suele pasar que cuando llega la semana en la que ocurrió el fallecimiento del bebé, en la previa, en el post… hay mucha nube de muchas emociones», asevera.

Y entonces, cuando llegan los bebés arcoíris, los bebés estrella toman su lugar en la familia. Los bebé arcoíris son los hermanos pequeños de aquellos bebés que fallecieron antes de nacer o al nacer, convirtiendo así a los bebés estrella en hermanos mayores. «A los bebés que no se les nombran no existen; por eso es importante que les pongamos nombre o que celebremos. Hay gente que celebra cuando sería su cumpleaños, o que tienen sus rituales en el día de su fallecimiento», cuenta María Jesús, quien lamenta no haber conseguido crear un grupo de duelo en Miranda de Ebro. «En Vitoria sí hemos conseguido alguna vez hacerlo», asegura la psicóloga, que realiza acompañamientos individuales y que espera que hasta su consulta puedan llegar familias que estén pasando por este duelo y no sepan dónde acudir.

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