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María picassó i piquer
Fabián Picardo, el llanito con más cintura de la Roca

Fabián Picardo, el llanito con más cintura de la Roca

El Ministro Principal de Gibraltar, nieto de una republicana española e hincha del Liverpool, ha sorteado un Brexit duro y entrado en Schengen. Los británicos que le visiten deberán llevar pasaporte

sergio garcía

Domingo, 10 de enero 2021, 00:53

Fabián Picardo, Ministro Principal de Gibraltar, es junto a la titular española de Exteriores, Arancha González Laya, el muñidor de un acuerdo que parecía tenerlo todo en contra, más aún desde que el Gobierno de Boris Johnson rechazara, tajante, la propuesta de Bruselas de que ... Irlanda del Norte permaneciera en la unión aduanera «porque eso quebraría la integridad de Reino Unido». No ha ocurrido lo mismo con el Peñón, que hasta ahora no había disfrutado de esa ventaja ni pertenecido al espacio Schengen. La decisión significa decir adiós a la verja, el símbolo que durante siglos ha presidido las relaciones con España, dos realidades distintas desde que el Tratado de Utrecht sancionó la colonia británica hace ya tres siglos.

La Roca -como la conocen los británicos-, donde la permanencia en la Unión Europea es la aspiración del 96% de su población, sale de este divorcio que se venía gestando desde 2016 mejor que como estaba. Una negociación, eso sí, dura, han reconocido sus protagonistas, centrada en no transgredir líneas rojas para Gibraltar, como son la soberanía o la jurisdicción; pero coronada por el éxito, con un Picardo atento a la letra pequeña del acuerdo -es abogado-, consciente de lo que se jugaban sus 34.000 vecinos.

El jefe del Gobierno de Gibraltar de Su majestad, partidario siempre de «ver el vaso medio lleno», decía estar seguro de que primaría el entendimiento entre ambas partes. Descartó desde un principio que se volviera a la situación de cierre de la verja, un fantasma del que nadie quería oír hablar en Gibraltar y que obligaba a explorar «todas las vías» para evitar obstáculos en un paso que cruzan al año 15 millones de personas y 50.000 camiones (todos los bienes de consumo llegan de fuera). «Como buen aficionado que soy del Liverpool, sé que los mejores goles llegan en el tiempo de descuento», dijo el líder llanito en declaraciones a la SER días antes de que se cerrara el acuerdo.

«Hemos luchado contrala marea de la historia. El acuerdo abre un arcoíris de oportunidades y de prosperidad compartida»

Y así ha sido. El 31 de diciembre, sobre la bocina y sin romper platos. Deshaciéndose en elogios hacia González Laya, «que ha mostrado una sensibilidad como nunca habíamos visto, mirando más allá de la eterna cuestión de la soberanía», lo que en España ha despertado alguna que otra voz crítica. «Hemos estado luchando contra la marea de la historia -dice Picardo-, pero con este acuerdo esperamos ver hecha realidad un área de prosperidad compartida para Gibraltar y toda la región que nos rodea. El nuevo comienzo de algo que, esperamos, dure siglos».

Un «arcoíris de oportunidades», calificó, que no estará libre de roces. El primero no se ha hecho esperar tras manifestar la ministra de Exteriores que España tendrá «la última palabra» sobre quién entra en la colonia británica (los controles del puerto y el aeropuerto se realizarán durante un periodo de transición de cuatro años bajo supervisión de la agencia europea Frontex, del que nuestro país es su representante más próximo). «Sólo Gibraltar decide quién entra en Gibraltar y ningún agente español realizará controles de ningún tipo. Esta es nuestra tierra», se revolvía Picardo desde Twitter.

Desbordado por el Covid

El 'Honorable' -tratamiento que establece el protocolo para el Ministro Principal- sale reforzado de un acuerdo que llevaba cocinándose desde el primer trimestre de 2020. «Obstaculizar la movilidad de las personas no puede convertirse en la nueva normalidad». Una movilidad «que tanto peso tiene en las relaciones laborales, comerciales y en el bienestar de todos», coinciden desde la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Su presidente, Juan Lozano, define a Picardo como «alguien dialogante y con intereses comunes. Resulta fácil llevarse bien con él, nos hemos tomado alguna cerveza juntos... y no será la última».

Fabián Picardo (Gibraltar, 1972), sexto Ministro Principal que tiene la colonia, es nieto de una republicana española que con 17 años, al término de la Guerra Civil, buscó refugió a la sombra del Peñón y se casó con un llanito. Tras cursar sus estudios secundarios en su ciudad, se benefició de la política de becas universitarias de Reino Unido y estudió Derecho en el Oriel College de Oxford, una época en la que descubrió lo distinto que era de ingleses, irlandeses o escoceses «pese a sentirme tan británico como ellos». De vuelta al Estrecho, entró a trabajar en el bufete de Joshua Hassan, dedicándose al principio a cuestiones relacionadas con los Derechos Humanos, para ejercer después como abogado comercial.

Casado con Justine Olivero y padre de tres hijos, a Fabián le atrajeron los cantos de sirena de la política desde muy temprano, siendo uno de los fundadores del Partido Nacional de Gibraltar cuando todavía era estudiante. No sería hasta 2003 cuando ingresó en el Partido Socialista Laborista de Gibraltar (GSLP), liderado por Joe Bossano, que le precedió como Ministro Principal entre 1988 y 1996. Desde el principio fue su delfín. Alababa de él «sus raíces de clase trabajadora, aunque haya accedido a una educación superior, prosperado y vivido en un mundo muy distinto al de sus antepasados. Tiene el mismo ardor que demostró su abuela instigando a los trabajadores en la lucha por sus derechos. Lo lleva en su código genético», decía Bossano con orgullo. En 2011 destronó a Peter Caruana y suma ya tres mandatos.

No le faltarán desafíos. Superado el escollo del Brexit, se enfrenta ahora al avance imparable del Covid, cuya variante británica está causando estragos en el Peñón con una incidencia catorce veces superior a la de Andalucía (2.000 casos por cada 100.000 habitantes), lo que ha obligado a confinar a su población y a la Junta, a cerrar 8 de las localidades más próximas. La vacuna no llegará hasta dentro de una semana y Picardo es de los que prefiere pecar por exceso. «La orden es quedarse en casa, no nos lo tomemos a la ligera». Firme como una roca.

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