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La Denominación de Origen Ribera del Duero afronta la recta final del ciclo a dos meses de la vendimia con «las diferencias fenológicas» que se encuentran en los distintos viñedos de la zona de calidad, marcados de manera importante por las características de cada viña: edad, suelo, orientación, altitud y fenómenos meteorológicos. Así se recoge en el informe del estado del viñedo emitido por los servicios técnicos del Consejo Regulador el 24 de julio.
El estudio concluye que el balance global de la campaña se sitúa «igual o por encima» de los registros históricos, dependiendo de la localización concreta. Las uvas en Ribera del Duero empiezan el cambio de color, en lo que se denomina el Envero que se hará generalizado en un periodo de unos diez días.
En el informe también se recogen los fenómenos meteorológicos sufridos durante el ciclo. En concreto, se hace hincapié en la helada del día 23 de abril que osciló entre los -2 y los -4,6ºC. También la del día posterior que puso el termómetro por debajo de cero. «Las pérdidas fueron importantes, pero desiguales, llegando una buena parte de la zona a apenas verse afectada o con tan solo daños mínimos o recuperables, pero en alguna otra zona los daños sí fueron de consideración, incluso llegando a alcanzar el cien por cien de daños en los viñedos más afectados», precisa el informe. Al respecto, refleja que «en mayor o menor medida» la práctica totalidad de los pueblos se vieron afectados, con mayor incidencia en la zona central y oriental de la D.O.
En lo que se refiere a tormentas, se centra en dos concretas. La primera producida el 19 de mayo donde con la presencia de granizo que afectó a distintas zonas de la Denominación. Un fenómeno «muy acotado» con consecuencias desde Fompedraza, Peñafiel, Mambrilla de Castrejón, llegando a Roa, La Horra y Gumiel de Mercado, «donde los daños en líneas generales fueron de mayor intensidad». La segunda se sitúa el día 19 de junio que afectó principalmente a Roa y La Horra.
En cuanto a las plagas y enfermedades, el estudio constata riego de oidio ya que «debido a la climatología de la zona en la nos encontramos es necesario vigilar altamente esta enfermedad par a lograr combatir de manera temprana y eficaz los ataques que puedan producirse en el viñedo». Precisa que en la actualidad se pueden ver los primeros síntomas, pero de momento de manera puntual. Califica el riesgo de mildiu como «bajo», mientras que la polilla de racimo presenta escasas capturas.
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