El hospital de los Santos Reyes de Aranda ha reducido un 25% el consumo energético de calor y los gastos asociados, al incorporarse a la energía sostenible de la Red de Calor. La infraestructura se abastece de calefacción y de agua caliente sanitaria (ACS) gracias a la conexión a la red realizada recientemente.
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«La temperatura que llega desde la central es la suficiente para la actividad del centro y para suministrar agua caliente sanitaria a las temperaturas requeridas. El calor del agua de la red se traspasa al agua del circuito de calefacción del hospital a través del intercambiador sin que se mezcle el agua de la red de calor con la del circuito del hospital. Una vez consumido el calor, el agua retorna fría de nuevo a la central térmica. Se trata de un circuito cerrado. De esta forma, las calderas de gas del hospital quedan apagadas», explica el responsable de la Red de Calor de Aranda, Tasio Martín.
El centro hospitalario, según detalla, venía consumiendo 969.550 kWh anuales producidos por un combustible fósil como es el gas, combustible ahora inmerso en la máxima especulación internacional con precios altísimos y peligro de desabastecimiento. De esta manera, la factura de calefacción del hospital se verá reducida además de eliminar el impacto negativo de las emisiones del gas en pleno centro urbano.
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Además del ahorro económico, Martín hace hincapié que el hospital Santos Reyes dejará de emitir 227 toneladas de CO2 a la atmósfera con la adhesión a la Red de Calor que utiliza un combustible limpio y renovable como es la biomasa.
La biomasa es un combustible natural compuesto por residuos orgánicos de los aserradores, de las podas de los montes, de las limpiezas forestales y de los cultivos energéticos. La energía térmica, generada por la combustión de biomasa, constituye una energía alternativa.
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Más de 2.000 las viviendas se han conectada a la Red de Calor en Aranda de Duero. Grandes tubos preaislados transportan agua caliente bajo las calles de Aranda a una temperatura de 90 grados centígrados; tuberías menores llegan hasta las salas de calderas de los edificios adheridos para posibilitar el intercambio de del calor soterrado al circuito habitual de la instalación. El paso intermedio es el intercambiador de placas que Rebi coloca en la propia sala y que sustituye a las grandes calderas comunitarias de gasóleo o gas.
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