Álvaro Romero
Miércoles, 5 de diciembre 2018, 14:05
El coqueto pueblecito de Bagergue se levanta en el Valle de Arán, al norte de la provincia de Lérida y en el corazón de la cordillera de los Pirineos. Localizado en un entorno único, su arquitectura tradicional típica de alta montaña formada por edificaciones con ... muros de piedra y tejados de pizarra marida a la perfección con el paraje natural que le rodea. Característica que le sirve para formar parte del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, además de ser el primer municipio catalán de la red de los Pueblos más Bonitos de España.
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Situado a casi 1.500 metros de altitud se consolida como el municipio habitado más elevado de la comarca del Alto Arán, factor que hace posible que exhiba unas vistas privilegiadas que no dejan indiferente a nadie. Todas estas variantes hacen de la localidad catalana un punto turístico más que apetecible para los amantes de la naturaleza, los deportes de montaña y de nieve.
Bagergue es un pueblo de cuento, un lugar que enamora, allí se respira tradición formando un marco idílico en el cual los lugareños pasan a ser pieza clave pues aún conservan y muestran las costumbres de la región, trabajan la artesanía local y ofrecen una exquisita gastronomía basada en recetas de antaño. Sus gentes reciben al turista con los brazos abiertos, convirtiendo la visita a la localidad en toda una experiencia para los sentidos.
En el núcleo urbano, entre los suelos y muros de piedra destacan las balconadas y ventanales de madera adornados por preciosas jardineras repletas de flores. Como puntos de interés merece la pena destacar el interesante museo Eth Corrau, que alberga más de 2500 piezas que muestran la vida cotidiana y la artesanía rústica aranesa. Junto a él aparece también la iglesia parroquial de Sant Feliu, levantada en el siglo XIII y modificada posteriormente en el XVI.
Acariciando el pueblo bajan las gélidas y transparentes aguas del río Unhola, factor que contribuye aún más a la belleza de los alrededores. Siguiendo su cauce, dirección norte, aparece la ermita de Santa Margalida de Bagergue. Domina el valle desde un montículo que a su vez regala unas vistas envidiables. El pueblo también tuvo una iglesia dedicada a Sant Esteve, de la cual actualmente tan solo se conserva una cruz esculpida en piedra encima del portal.
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En época invernal el Valle de Arán se tiñe de blanco gracias al espectacular manto de nieve que cada año se apodera de la comarca. Factor que atrae miles de visitantes que buscan diversión y aventura, amantes de los deportes de montaña, en especial el esquí en cualquiera de sus variantes, ya sea alpino, de fondo o de travesía.
Pero, la diversión y el encanto en Bagergue no terminan tras el invierno. Cada época del año es una sorpresa diferente, en primavera las flores cubren los prados, el verano llena de vida todas las montañas y en otoño los Pirineos se convierten en un festival de colores.
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