El teniente fiscal del Tribunal Supremo, Juan Ignacio Campos, ha fallecido este miércoles en Madrid a los 71 años de forma repentina, según han confirmado fuentes jurídicas. Campos dirigía desde junio de 2020 las diligencias abiertas contra don Juan Carlos por su fortuna no declarada ... en el extranjero y en enero pasado fue nombrado máximo responsable del Ministerio Público en el alto tribunal a propuesta de Dolores Delgado.
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Afiliado a la Unión Progresista de Fiscales (UPF), como la actual fiscal general del Estado, Campos llevaba ejerciendo desde 1978 y era uno de los miembros más respetados de la carrera, a quien distintas fuentes del Supremo lo definían como «muy técnico», expertos en delitos económicos y poco amigo de los focos.
Nacido en Ciudad Real, estuvo sus primeros cuatro años de carrera en Barcelona. Después fue destinado a Madrid hasta 1994, llegando a ser teniente fiscal (número dos) de la Audiencia Provincial. Ese año pasó a la Secretaría Técnica de la Fiscalía General y dos años después saltó al Supremo, donde llevaba ejerciendo desde entonces. En enero fue designado teniente fiscal del alto tribunal, el número uno de la carrera a efectos de escalafón.
Campos ha fallecido en su domicilio de Madrid, donde se encontraba tras haber acudido hoy a su lugar de trabajo en la sede de la Fiscalía General, en la calle Fortuny, desde donde dirigía las diligencias contar el anterior jefe del Estado. Su pérdida ha supuesto un importante golpe emocional entre sus compañeros, que lo consideraban "un ejemplo de profesionalidad, discreción, lealtad y honestidad".
"Era uno de los mejores penalistas de este país. De talante conciliador y compromiso con el servicio público, Juan Ignacio deja un vacío irremplazable en la Fiscalía española y un legado imborrable para todos las/os fiscales", señalan las mismas fuentes.
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Campos había vuelto a su puesto de trabajo tras un periodo de baja por enfermedad y desde hace algún tiempo "estaba al pie del cañón" para llevar a puerto el encargo personal de la fiscal general: las diligencias abiertas al rey emérito. Un trabajo que compartía con el jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, otros tres fiscales de apoyo y varios peritos asignados de la Agencia Tributaria. Es más, alargó su jubilación a los 70 años para culminar este cometido.
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