mikel ayestaran
Corresponsal. Jerusalén
Viernes, 7 de diciembre 2018, 02:08
El castillo de Johannesberg, a 50 kilómetros al norte de Estocolmo, fue testigo ayer del reinicio, después de dos años y medio, de las conversaciones de paz entre enviados del Gobierno de Yemen y de los rebeldes hutíes. En este tipo de procesos los gestos ... son importantes y ver a las dos delegaciones sentadas en la misma sala fue la primera señal positiva de una jornada en la que el mediador de la ONU, Martin Griffiths, anunció además un acuerdo para el canje de presos entre los dos bandos. Aunque el enviado del organismo internacional insistió en que «el futuro de Yemen está en las manos de quienes estamos en esta sala», los grandes ausentes son Arabia Saudí e Irán, potencias con un papel clave en el conflicto por su apoyo al Gobierno y a los rebeldes, respectivamente.
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Griffiths dijo no querer ser «demasiado optimista», pero sí «ambicioso» ante un diálogo del que espera obtener una hoja de ruta que ayude a terminar con un conflicto que en tres años deja ya 6.600 civiles muertos, según datos de la ONU, y millones al borde de la hambruna.
Fuentes diplomáticas informaron de que los puntos principales de la agenda serán la reapertura del aeropuerto de Saná, el registro de las zonas minadas por los rebeldes y la situación del puerto de Hodeida, la principal puerta de entrada de la ayuda humanitaria y uno de los frentes más calientes en estos meses.
Mientras desde Suecia llegaban gestos positivos, los mensajes desde Yemen eran muy distintos. El responsable del Comité Supremo de la Revolución Rebelde, Mohammed Alí al-Huthi, amenazó en su cuenta de Twitter con impedir que los aviones de la ONU usen el aeropuerto de Saná si las conversaciones de paz no logran la reanudación del tráfico aéreo civil. El Gobierno también compartió el tono amenazante y exigió a los rebeldes «la retirada de Hodeida y la entrega de la costa occidental». Este puerto será uno de los puntos más complicados de solucionar porque Arabia Saudí considera imprescindible su control para acabar con la que cree la puerta de armas y municiones del enemigo.
El director regional para Oriente Próximo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Fabrizio Carboni, dio la bienvenida al acuerdo para el intercambio de prisioneros y anunció que el organismo está «decidido a ayudar a facilitar el traslado y la reunión de personas separadas de sus familias».
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