iñigo gurruchaga
Corresponsal. Londres
Lunes, 16 de mayo 2022, 19:22
La diplomacia de Boris Johnson en Irlanda del Norte para promover la restauración de las instituciones autonómicas, suspendidas el pasado viernes, fue rechazada este lunes por los partidos que abogaron por la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, y recibió una respuesta condicional ... por el mayor partido unionista, DUP, que abogó por la marcha de la UE y reniega ahora de sus consecuencias.
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El diario 'Belfast Telegraph' publicaba como anticipo de su visita un largo artículo en el que el primer ministro británico rechaza la idea de «desechar» el Protocolo que regula la pertenencia de la región al mercado común, y muestra su convencimiento en que existe «un punto de aterrizaje sensato en el que los intereses de todos sean protegidos». Sus conversaciones quizás le sirvieron para identificarlo.
La explicación en el artículo de los inconvenientes económicos que causa el Protocolo en la región(excesos brurocráticos, no aplicación del IVA igual que en el resto del Reino Unido,...) y el tono más suave forman parte de la nueva estrategia del Gobierno. Johnson declara su esperanza en que «cambie la posición» de Bruselas. Pero, si no ocurre, «habrá una necesidad de actuar».
Este martes, la ministra de Exteriores, Liz Truss, que negocia con la Comisión Europea, presentará en el Parlamento una declaración en la que se espera que detalle las reformas del Protocolo que desea Londres. Esos cambios serían traducidos en un proyecto de ley, si la Comisión no responde positivamente a las peticiones del Gobierno de Johnson.
El calendario previsto es de unas semanas para negociar los cambios y, si no se llega a un acuerdo, pasarían meses, quizás un año, para la tramitación del proyecto de ley. El líder del DUP, Jeffrey Donaldson, puntualizó tras su encuentro con Johnson que su exigencia de acción no se limita a las palabras, sino a la «promulgación» de la ley de derogación parcial del Acuerdo de Retirada.
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Sin un acuerdo rápido, la restauración de la autonomía- donde habría nuevas y superfluas elecciones en seis meses- se pierde en el horizonte, siempre que Donaldson cumpla su palabra. Sin el apoyo del DUP, la autonomía no puede sostenerse, porque requiere el respaldo de los dos grandes partidos, que ahora representan a nacionalistas y unionistas.
Mary Lou McDonald, líder del Sinn Féin, que ganó las recientes elecciones, afirmó tras un encuentro «duro» con Johnson, que no tiene una línea roja cuya vulneración desembocaría en que retiren su apoyo a la autonomía compartida. Pero criticó con dureza al primer ministro, porque su objetivo es «aplacar» al DUP y dar «un veto a un partido unionista».
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En su artículo matinal, los asesores de Johnson recuerdan que el Acuerdo de Viernes Santo se logró con los principios del consenso y de la «rigurosa imparcialidad» de los gobiernos. Subraya que los aplicará también ahora. El malestar tras sus encuentros del Sinn Féin, de la Alianza y del SDLP, que suman una mayoría de los electos y quieren reformas pero apoyan el Protocolo, demuestra la dificultad de la tarea.
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