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La lógica indica que si se reduce la actividad económica también caen los accidentes ocurridos en el ámbito laboral. Y la crisis sanitaria de la covid-19 ha mantenido la economía burgalesa a medio gas durante buena parte del primer semestre del año. El arranque ... de 2020 se ajustó a la normalidad, hasta que a mediados de marzo se declaró el estado de alarma y con el confinamiento llegó una paralización casi total de la actividad, seguida de una recuperación escalonada y con un buen puñado de trabajadores en teletrabajo.
Por todo ello no es de extrañar que el balance semestral de siniestralidad laboral muestre una caída del 28,54% en el número de accidentes de trabajo en Burgos, según los datos de la Junta de Castilla y León. En concreto, se ha pasado de los 2.929 contabilizados entre enero y junio de 2019 a los 2.093 del mismo periodo de 2020. Se trata de accidentes que han requerido baja laboral, a los que sumar otros 3.431 siniestros sin baja, lo que eleva la cifra de siniestralidad a 5.524 casos, casi 2.500 menos que los registrados el pasado año.
Sin embargo, aunque se han producido menos siniestros, Burgos ha anotado el mismo número de fallecidos por accidente laboral. Seis trabajadores han perdido la vida durante el primer semestre del año y tres de ellos lo han hecho en pleno estado de alarma, en concreto, en los meses de abril (dos) y de mayo (uno). Eran trabajadores de los sectores de Industria y Servicios, igual que los otros tres que fallecieron en enero (dos) y febrero (uno). Así cada uno de los sectores se apunta tras muertes laborales este 2020.
La cara positiva es la reducción en el número de siniestros graves, que han sido siete los registrados en el primer semestre del año, uno de ellos 'in itinere'. La cifra representa un tercio del balance semestral de 2019. Entonces fueron 22 los accidentes graves, cuatro de ellos 'in itinere'. Este 2020 destaca el mes de marzo con tres graves, mientras que han sido dos en los meses de febrero y mayo, que se reparten entre 4 en construcción, uno en el sector agrario y uno en industria.
Ninguno se ha registrado en enero, abril y junio, un mes este último que denota ya el repunte de la actividad. Así, en junio la estadística regional recoge 319 accidentes laboral, sin graves ni fallecidos, una cifra todavía dispar de los contabilizados en enero, febrero y marzo, cuando la actividad económica no se había visto prácticamente alterada por la covid-19. En esos meses, Burgos sumó 434 accidente en enero, 451 en febrero y 427 en marzo, todos ellos siniestros que requirieron baja laboral. Sin embargo, la cifra cayó a 165 en abril, con el duro confinamiento, y a 252 en mayo.
Por lo que respecta a enfermedades laborales, se han declarado 82, lo que supone un 18% menos que en 2019. La mitad han requerido baja laboral (un 14,5% de caída) y, de ellas, 23 han correspondido a la Industria y 16 al sector Servicios. En Construcción se han registrado 2, mientras que no ha habido ninguna en el ámbito agrario.
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