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Daniel Panero
Madrid
Miércoles, 2 de abril 2025, 23:45
Habrá clásico en la final de la Copa del Rey. Tras el sufrido pase del Real Madrid la noche anterior, fue el Barcelona el que cumplió con creces este miércoles. El conjunto que dirige Hansi Flick se impuso al Atlético en el Metropolitano por 0-1 gracias a un solitario tanto de Ferran Torres tras un genial pase de Lamine Yamal y el día 26 disputará el partido por el título en La Cartuja ante el eterno rival. Será el tercer encuentro entre ambos este curso en una serie que, de momento, sonríe a los culés tras el 0-4 de la primera vuelta de la Liga en el Bernabéu y el 2-5 logrado en la final de la Supercopa de España.
Hay ocasiones en las que el primer gol lo mete el ambiente del estadio y hay otros días en los que no. Y eso que el Metropolitano generó la atmósfera necesaria para vivir una gran noche, pero no fue suficiente para intimidar a un Barça que saca la partitura en cualquier contexto. De poco le sirvió a Simeone poner a Azpilicueta por la derecha con Llorente en las ayudas y a Giuliano en la izquierda para echar una mano a Reinildo. Todo se diluyó ante el plan de Flick, que dispuso su 4-3-3 tradicional con las novedades de Fermín en la mediapunta y de Ferran Torres en la punta de ataque en lugar de Lewandowski.
El plan fue el habitual por parte de los dos. El Atlético fue intenso, marcó terreno, y casi le cuesta caro con una amarilla a Azpilicueta que pudo ser roja, mientras que el Barça presionó en campo contrario con el objetivo de asfixiar a su rival y tener el control del juego a través de la pelota. El resultado dio la razón a Flick. Su equipo sacó la personalidad que lleva meses fraguando y acorraló a los de Cholo en una maniobra de desgaste. Cada paso adelante de los azulgranas era uno atrás de los rojiblancos. Pedri y De Jong eran los metrónomos y Lamine Yamal era la chispa que iba a hacer saltar por los aires el partido.
Atlético
Musso, Llorente, Azpilicueta (Javi Galán, min. 46), Giménez, Le Normand (Nahuel Molina, min. 58), Reinildo (Sorloth, min. 46), Giuliano (Lenglet, min. 46), Barrios, De Paul, Griezmann (Riquelme, min. 81) y Julián Álvarez.
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Barcelona
Szczesny, Koundé, Cubarsí (Eric García, min. 58), Iñigo Martínez, Balde, Frenkie de Jong, Pedri, Lamine Yamal (Gerard Martín, min. 86), Fermín (Araujo, min. 58), Raphinha y Ferran Torres (Lewandowski, min. 74).
Gol: 0-1: min. 27, Ferran Torres.
Árbitro: Munuera Montero (Comité Andaluz). Amonestó a Azpilicueta, Simeone, De Paul, Reinildo, Frenkie de Jong, Julián Álvarez, Nahuel Molina, Balde y Gerard Martín.
Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey disputado en el Metropolitano ante unos 70.000 espectadores.
Y es que no existe escenario que Lamine Yamal no absorba. Si el Atlético pone cinco defensas, él se va hacia el centro. Si pone cuatro, sale por fuera y si aparece Giuliano en la ayuda, él tira un caño y obliga a Simeone a cambiar de registro. Lamine Yamal lo hizo todo y desequilibró un partido que nació maduro para el Barça. Avisó con dos internadas que abortó Giménez y con un remate desde la frontal que desató los primeros murmullos del Metropolitano, que barruntaba los problemas. En una de esas, el menudo extremo se sacó de la chistera un pase milimétrico y Ferran Torres ganó la espalda a la zaga y definió ante Musso para dar ventaja a los culés.
Fue el momento álgido de una primera mitad en la que quedó claro el estado anímico que atraviesan los dos equipos. El Atlético no quiso riesgos en ningún momento en la salida desde atrás y apenas pudo inquietar la portería rival, mientras que el Barça supo gestionar en todo momento una encerrona que no fue tal. Los culés alternaron el juego en corto con cambios de orientación cada vez que su rival salía de la cueva y lograron bajar las revoluciones del encuentro, que no de una grada que acabó encendida y tomándola con el árbitro ante las tarjetas amarillas que se sucedían para los de Simeone.
Tras la reanudación el técnico del Atlético hizo tabla rasa y realizó tres cambios que modificaron la estructura de su equipo. Ingresaron Nahuel Molina, Javi Galán y Sorloth y lo agradeció un Atlético que dio un paso al frente y que pasó a tener dos laterales más ofensivos con los que inquietar al Barcelona. Todo ello se tradujo en un equipo que por primera vez se instaló en campo contrario y que fue capaz incluso de coleccionar llegadas. Por primera vez De Paul y Barrios podían tener la pelota y Sorloth fijó centrales para liberar entre líneas a Griezmann y Julián Álvarez. Fue el mejor momento de los rojiblancos, que dispusieron también de un mano a mano del punta noruego que terminó en el lateral de la red.
Fue la antesala a que el Atlético quemara todas las naves. El Barcelona logró estabilizar el partido tras el arreón rojiblanco y dio entrada a Lewandowski con el objetivo de aguantar el balón y sacudirse la presumible presión que iban a realizar los del Cholo en los instantes finales. Ese empujón llegó, pero los rojiblancos lo hicieron con más corazón que cabeza y ni siquiera lograron inquietar a un Szczesny que vivió un encuentro mucho más cómodo de lo que esperaba. El meta polaco es el reflejo del nuevo Barça. Colgó las botas, pero volvió y ahora atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Todavía no ha perdido el Barcelona en 2025 y jugará una final de Copa con clásico incluido. Quién se lo iba a decir a Szczesny, quién se lo iba a decir al Barça.
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