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Eduard Fernández en la obra 'Todas las canciones de amor'. Laura Ortega
Eduard Fernández: «Mi madre quería morir y estuvo muy bien que muriese»

Eduard Fernández: «Mi madre quería morir y estuvo muy bien que muriese»

El actor, ganador de tres Goyas, recuerda a su madre, fallecida durante la pandemia, en 'Todas las canciones de amor', el primer monólogo teatral de su carrera

Sábado, 21 de enero 2023, 19:25

Eduard Fernández (Barcelona, 1964) no pudo despedirse de su madre, fallecida durante la pandemia. El actor ganador de tres Goyas exorciza ese dolor en 'Todas las canciones de amor', el primer monólogo de su carrera, en el que recuerda a su madre a partir de ... un texto del argentino Santiago Loza dirigido por Andrés Lima. La obra arranca este fin de semana en el teatro Calderón de Valladolid para pasar luego a los Teatros del Canal de Madrid, del 27 de enero al 12 de febrero, a la que seguirá una larga gira por toda España.

-A los 58 años, afronta su primer monólogo. ¿Qué necesidad tiene de meterse en estos líos?

-Eso me pregunto yo antes del estreno, qué necesidad había… La bestia tira al monte y cada uno es como es. De repente, me vi en esta, de hecho lo busqué yo. Sentía una necesidad personal y profesional. Llevo muchos años y hacía tiempo que quería hacer un monólogo, no me preguntes por qué. Igual que haces un 'Ricardo III', piensas que también estaría bien hacer un monólogo.

-Es un reto actoral.

-Inevitablemente. Vi en Buenos Aires el monólogo de Santiago Loza, 'El mar de noche', protagonizado por un actorazo, Luis Machín. Se pasaba todo el rato sentadito en una silla. Yo en el espectáculo hago de todo, soy una señora con peluca y camisón. Tiene mucho de mi madre, la tengo muy presente. Hago un poco de ella, cómo era, bonita y muy frágil. Deteriorada al final y lúcida a ratos. No me pude despedir de ella y ahora le hago este homenaje. Necesitaba despedirme y siendo actor es una buena manera.

Eduard Fernández en la obra 'Todas las canciones de amor'. Laura Ortega

-¿Qué ha metido de sus padres en el texto de Santiago Loza?

-No mucho, en el texto he puesto la interpretación de mi madre. Su manera de hablar, su fragilidad, una cierta distancia y ligereza. Le cambié el nombre al hijo, Eduardo. Así me llamaba ella: Eduardo, Eduardo… El personaje del padre se llama Jesús, como el mío. Pintaba y sale algún cuadro suyo. Mi madre era la que hacía en casa cuando mi padre llegaba cansado, como todos los padres de aquella época.

-Su madre pertenece a una generación que se quedó en el hogar y entregó su vida a la familia.

-Sí. Salió de casa a los 40 años, montó una tienda de dietética debajo de casa con unas amigas. Y después fue a la universidad, tenía esa inquietud. Hasta entonces crió a cuatro hijos. Pertenece a una generación que entregó su vida a la familia para que pudiéramos salir al mundo y cada uno encontrarse a sí mismo. Me parece de una generosidad bestial, implicó grandes renuncias.

-No pudo estar en su lecho de muerte y despedirse por culpa de la pandemia.

-No se podía viajar. Es difícil contar qué sientes cuando no puedes despedirte de un ser querido. No has cerrado, no has concluido algo. Decir adiós tiene algo de imaginario en cada uno, porque somos adultos y sabemos que las cosas son así, que cuando uno está muerto, está muerto. Pero hay algo más allá de lo racional que entra dentro de la mística, de lo espiritual, que me hace sentir que necesitaría haberle dado un beso. Que ella supiera que estaba allí. Es triste y doloroso.

-¿Culpa a alguien de su muerte?

-No. Mi madre quería morir y estuvo muy bien que muriese. Tenía todos los motivos para querer morir porque sufrió un gran deterioro en un final muy impropio y vejatorio para ella, muy feo. No culpo a nadie. Aunque en la pandemia se hicieron algunas cosas muy mal en las residencias, sin duda. En su residencia hubo sus más y sus menos. Les pasaron a todos una planta arriba, los infectados estaban aquí y allí, no informaban bien… Un horror.

-Perder la memoria, su instrumento de trabajo, quizá sea más doloroso para un actor que para el resto de las personas.

-Perder la memoria significa dedicarte a otra cosa, para un actor es mucho. En la obra ella tiene desmemoria, de repente se queda en blanco. Yo en esas escenas le preguntaba al director, Andrés Lima, qué decía. Ella se quedaba en blanco y yo también.

Parte mística

-Tres Goyas, una carrera teatral impecable, una película de éxito tras otra. Oiga, ¿ha tocado usted techo?

-No contemplo mi profesión de esa manera. Yo pienso en el reto de a ver qué hago dentro de tres días subiéndome al escenario. Cada día es cada día y cada película es cada película. La gente me dice 'muy bien, como siempre'. ¿Y yo qué sé cómo haré la próxima película? Tengo que buscarme la vida y luchar. Soy muy bajito y he tocado pocos techos, ja, ja.

Eduard Fernández y su hija Greta Fernández en el Festival de San Sebastián de 2019. Europa Press

-¿Se le quedó algo de Millán Astray en 'Mientras dure la guerra'?

-No. Es un personaje al que le tengo cariño, a pesar de toda mi contradicción. Era muy rico, tenía mucha chicha. A ver, cómo pongas esto de titular te mato, ja, ja. Tengo cariño al trabajo que hice.

-Su personaje del padre Vergara en '30 monedas' le ha hecho ver la fe con otros ojos?

-No especialmente. Yo tengo una parte mística importante que heredé de mi madre, ella era religiosa, muy de izquierdas, afín a la Teología de la liberación y demás. A mí me marcó conocer a Pere Casaldàliga, un obispo que estaba en Brasil, al que encarné en una miniserie catalana, 'Descalç sobre la terra vermella'. Es lo más grande que me ha ocurrido nunca, el personaje más grande que conoceré. Él no te preguntaba si creías en dios, sino en el misterio. Yo sí creo que hay cosas más allá de las palabras innombrables. La ciencia solo descubre lo que ya es, por lo que puedo creer en cosas que la ciencia no ha demostrado. Y no soy anticientífico para nada, ni negacionista.

«Me parece una barbaridad que me censuren en TV-3, y nadie dice nada»

«Hay algo más allá de lo racional, que me hace sentir que necesitaría haberle dado un beso a mi madre»

«¿Por qué coño doblan en Cataluña las películas en castellano al catalán, si las entiende todo el mundo?»

-Ha trabajado con su hija, Greta Fernández. ¿Sobre qué la ha prevenido?

-Sobre la tontería. Es que esto es un oficio que tiene una parte artística, muy bella, en la que uno se puede expresar. Y otra de oficio, que te la da las tablas. Toda película está bien, hasta la mala. Hay unas cosas por las que hay que luchar y otras por las que no es necesario. Greta tiene la cabeza muy bien amueblada. Hablamos mucho, me emociona la relación tan bonita que tengo con mi hija.

-¿Está mejor preparada que usted a su edad?

-Sí. Yo iba abriendo camino con el machete y me corté varias veces.

-¿Cómo controla el ego?

-A base de hostias. Tengo bastante sentido común y me gusta profundamente mi profesión, mucho más que lo que hay alrededor. Lo peor que tiene la humanidad, lo que trae todos los desastres, es el ego. Y en esta profesión alguna gente lo alimenta para vender más revistas. Eso siempre lo he visto con distancia e ironía. Hay gente capaz de hacer el mal al otro para ganar más. No me interesa.

-¿Sigue viviendo? ¿Baja al bar, pone la oreja, coge el autobús?

-Sí. Es que no soy famoso, puedo ir por la vida bastante normal.

-Bueno, no es famoso entre comillas.

-Alguna gente me conoce. Me dicen que les gusta mi trabajo, es bonito.

Eduard Fernández ha retomado su papel del padre Vergara en la segunda temporada de '30 monedas', la serie dirigida por Álex de la Iglesia.

-Lleva tres años viviendo en Madrid. ¿Cómo contempla Catalunya desde la distancia?

-Un catalán nunca tiene tanta distancia… Sigo teniendo casa en Barcelona. A veces algunas cosas me tocan los huevos. Se ha extendido una idea general de que desobedecemos, nos dicen a qué hora y de qué manera tenemos que ir vestidos para desobedecer. Yo no he visto desobedecer obedeciendo tanto. El otro día me entrevistaron en TV-3 y me censuraron parte de la respuesta. Me preguntaron si estaba a favor del derecho a decidir. Les contesté que sí, lo expliqué y añadí que me había parecido una barbaridad la declaración unilateral de independencia, sabiendo que tenían menos de la mitad de la población a favor. Cortaron eso. Me parece una barbaridad, y nadie dice nada. Es un precio que hay que pagar y yo no quiero hacerlo. Me alegra que las cosas estén más tranquilas. Hay gente que dice que Eduard Fernández no se dobla al catalán. Y no me doblo, porque me gusta la versión original en mi oficio. No tiene nada que ver con la política. Lo que es una barbaridad es poner la voz de otro actor, sea en catalán o en suajili. Para más inri, las películas en castellano las entiende todo el mundo. ¿Por qué coño las doblas al catalán? Catalunya es mi tierra y la amo. Soy muy de allí. Y allí hay muchas realidades. Administrar una sociedad bilingüe es muy difícil, tenemos esa grandeza.

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