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Mucho Racing para un Burgos que continúa en caída libre. El cuadro blanquinegro profundizó hoy en su particular crisis tras sumar una nueva derrota, en este caso frente a un Racing de Santander que sigue paseándose por la competición.
Dos errores defensivos condenaron en la primera mitad a los de Ramis, que a pesar de reaccionar en la segunda parte fueron incapaces de aprovechar su superioridad numérica tras la expulsión de Manu. Lo intentó el Burgos, pero en los momentos más comprometidos del conjunto cántabro apareció la mano providencial de Ezkieta, que consiguió anular todas las acometidas burgalesas.
Racing Club
Ezkieta; Sangalli (Michelin, min.66), Manu, Montero, Mario; Vencedor, Aldasoro; Andrés (Maguette, min.66) Íñigo Vicente (Carrascal, min.66), Pablo Rodríguez (Javi Castro, min.46); Karrikaburu (Ekain, min.83).
2
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Burgos CF
Cantero, Pipa (Arroyo, min.85), Córdoba, Lisandro, Florian Miguel; Atienza, Morante (Espiau (min.46); Sancris, Curro, Ojeda (Borja Sánchez, min.69); Fer Niño.
Goles: 1-0, min.12: Sangalli; 2-0, min.23: Montero.
Árbitro: Ais reig (comité valenciano). Expulsó a Manu Hernando (min.39). También mostró tarjeta amarilla a Aldasoro por el Racing y a Córdoba, Ojeda, Florian Miguel y Atienza por el Burgos.
Incidencias: Partido correspondiente a la décimo quinta jornada de la Liga Hypermotion disputado en los Campos de Sport de El Sardinero ante 21.043 espectadores.
Pocas novedades de Ramis en su apuesta, con los únicos cambios de Pipa por Arroyo y Ojeda por Borja Sánchez respecto al último partido liguero. Tampoco es que tenga muchas más opciones el tarraconense a tenor de las numerosas bajas con las que el equipo viajó a Santander.
Frente a eso, un Racing talentoso y muy bien trabajado, que atraviesa un momento anímico espectacular y que tardó poco en poner el partido de cara a sus intereses. Y es que, tras unos compases de tanteo entre unos y otros, Íñigo Vicente cazaba en el 12 la pelota en zona de tres cuartos, caracoleaba por el balcón del área atrayendo a rivales y abría a la derecha, por donde entraba completamente solo Sangalli, que remataba de primeras y conseguía batir por bajo a Cantero.
Jugadón del Racing, desajuste defensivo y jarro de agua fría para los de Ramis. Otro más. Cierto es que el tanto llegó en la primera gran ocasión del cuadro cántabro, pero los resultados se basan precisamente en la eficacia. Una eficacia que parece haber abandonado al Burgos desde hace ya mucho tiempo y que volvió a brillar por su ausencia en El Sardinero
Los de Ramis lo intentaban. A trompicones y sin un juego fluido, pero también conseguían pisar zonas peligrosas. Eso sí, las indecisiones y la precipitación impedían a los blanquinegros probar fortuna más allá de alguna internada.
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Todo lo contrario de un Racing que en menos de media hora demostró por qué es el líder de la categoría. Los de José Alberto López tienen los automatismos tatuados en su piel y el bloque funciona a la perfección, cerrando bien, desplegándose mejor y tirando de talento para aprovechar sus acercamientos. Fruto de ese trabajo llegaría su segundo gol. En el 23, Íñigo Vicente templaba un centro a balón parado en el corazón del área y Montero cabeceaba prácticamente a placer en boca de gol.
De nuevo, un desajuste defensivo dictaba sentencia a un Burgos que para entonces estaba protagonizando nuevamente un quiero y no puedo debido a la efectiva defensa adelantada impuesta por José Alberto López, que hizo que los blanquinegros cayeran en la trampa una y otra vez. Hasta en siete ocasiones levantó el banderín el asistente durante la primera mitad, una de ellas, por cierto, tras un buen gol de Ojeda.
Todo parecía estar en contra de un Burgos, que pidió penalti en una jugada polémica mediada la primera mitad y que se estaba mostrando incapaz de plantar cara a un Racing que jugaba casi por inercia. Y eso a pesar de que en las postrimerías del primer tiempo se encontró con la expulsión de Manu Hernando. Fer Niño le ganaba la partida al central y este le enganchaba cuando se perfilaba hacia portería. Roja directa y posible punto de inflexión en el partido. Punto de inflexión que al final no fue tal, ya que el Burgos no pudo sacar provecho de su superioridad numérica.
Las urgencias del Burgos eran evidentes y Ramis decidió mover el avispero y dar entrada de Espiau por Morante en el descanso. Perder una pieza en el centro del campo en busca de más presencia en punta de ataque es quizá una apuesta arriesgada, pero necesaria a la vista de lo acontecido hasta el momento.
Ya fuera por ese cambio de cromos, por la charla en el vestuario o por la superioridad numérica, lo cierto es que el Burgos regresó al verde con un punto más de intensidad y las ideas mucho más claras. Así, durante los primeros compases de la segunda mitad, el cuadro blanquinegro apretó, y mucho, al Racing, encontrando continuidad a la espalda de los centrales y rondando el área de Ezkieta, que acabaría sosteniendo a su equipo con tres paradas de mucho mérito en apenas diez minutos.
La primera, ante un cabezazo telegrafiado por Atienza; la segunda, ante otro remate de cabeza cerca del piso de Espiau; la tercera ante un buen disparo del propio Atienza desde fuera del área. Las tres iban dentro y las tres acabaron en saque de esquina.
El escenario había cambiado. Quizá no de manera radical, pero sí en los detalles. El Burgos movía la pelota con criterio y conseguía encontrar a los jugadores de tres cuartos, obligando al Racing a defenderse en bloque bajo y supeditar su juego ofensivo a alguna transición rápida.
No obstante, y a pesar de la sensible mejoría en su juego, el Burgos no terminaba de encontrar premio. El concurso de Ezkieta, en este sentido, resultó clave y el cuadro blanquinegro fue poco a poco cayendo presa de la precipitación. Mala compañera de viaje en las circunstancias que atraviesa ahora mismo el equipo.
Ramis volvía a mirar al banquillo y daba entrada a Borja Sácnchez por Ojeda para refrescar piernas, pero ni con esas. La moneda volvió a caer en cruz. Los minutos pasaban y el Burgos no encontraba el premio que quizá ya había merecido en la segunda parte. Los de Ramis se desesperaban y el Racing jugaba bien sus cartas para cerrar el partido cuanto antes. De hecho, a punto estuvo el cuadro cántabro de marcar el tercero en la recta final con un rebote de Ekain tras un mal despeje de Cantero.
Al final, brazos en jarra, mirada seria y cabezas bajas del Burgos. Una postal que se lleva repitiendo ya demasiado tiempo y que de momento Ramis no ha conseguido cambiar. Sus tres encuentros al frente del equipo se cuentan por derrotas.
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